Chubut

Duro documento del un sector del peronismo califica como inoperante la gestión de Arcioni ante la crisis provincial

La agrupación peronista se reunió en Trelew y divulgó un crítico comunicado titulado “Sin eufemismos”: “La estabilidad institucional de la provincia está siendo afectada por la impericia e inoperancia del gobierno provincial para gestionar la crisis.”

La agrupación peronista Primero Chubut se reunió este miércoles en Trelew y luego de una reunión de dirigentes divulgó un documento muy duro contra la gestión provincial de Mariano Arcioni, la nacional de Mauricio Macri y también tuvo críticas para la del Partido Justicialista de Chubut.

El encuentro dirigencial se realizó en la sede de la Fundación Patagonia Trecer Milenio, y asistieron referentes como Héctor González, Jorge Aidar Bestene, Marcelo Rey, Gustavo Monesterolo, Federico Ruffa, Rogelio González y Carlos Wohn, entre otros.

El texto completo del documento es el siguiente:

SIN EUFEMISMOS

La provincia del Chubut atraviesa una de las crisis más severas de su historia. Se conjugan para ello una serie de circunstancias que determinan un sombrío panorama presente y futuro, de no mediar en el corto tiempo alguna circunstancia o determinación que permita comenzar a ordenar la caótica situación actual.

La aplicación de la política económica promovida por el Gobierno Nacional, desde la asunción de Cambiemos en diciembre de 2015, ha ocasionado para el conjunto de las provincias patagónicas, un severo perjuicio, toda vez que dicha política, parte de una concepción ideológica que presume de su intención o deseo de congraciarse con los centros de poder económico-financiero internacional, satisfaciendo intereses ajenos más que atendiendo a los requerimientos necesarios para promover y defender la industria nacional.

Para mensurarlo en términos concretos se han perdido desde entonces más de 35.000 puestos de trabajo en nuestra región. Consecuentemente una enorme cantidad de empresas, comercios, microemprendimientos y otras experiencias productivas han claudicado como secuela directa de una política socio económica que privilegia la especulación financiera de capitales extranjeros por sobre el desarrollo de la producción nacional.

En ese contexto, en nuestra provincia se vivió además un evento extraordinario, la asunción de un nuevo gobernador, Mariano Arcioni, ante el fallecimiento de su antecesor, Mario Das Neves. Esta circunstancia contribuyó a la profundización del proceso de deterioro de las finanzas del estado provincial que sólo se disimulaba por medio de un permanente endeudamiento altamente oneroso en términos financieros.

La gestión del nuevo gobernador se ha caracterizado desde su asunción, en primer lugar, por la falta de capacidad para resolver asistencias efectivas de parte de la administración federal a nuestra provincia. Este requerimiento no se basa en una actitud mendicante, carente de derecho o fundamentos. Chubut es una provincia que ha realizado a lo largo de su historia un permanente y generoso aporte a la Nación de recursos naturales estratégicos, es la cuarta provincia exportadora, y, sin embargo, una de las más relegadas en cuanto a la distribución de fondos coparticipables.

Difícilmente sea mediante el genuflexo comportamiento del gobernador Arcioni en su relación con el gobierno nacional que se encontrarán soluciones a las graves dificultades que enfrenta la sociedad chubutense.

En segundo lugar, los inocultables conflictos internos en el actual partido de gobierno en la provincia profundizan la incapacidad para administrar y gobernar de la actual gestión. La incorporación al gabinete provincial de personas carentes de las capacidades necesarias para ejercer funciones políticas de gobierno, han potenciado la generación de conflictos. No resultan conducentes la permanente exposición de vanidades personales por parte de algunos ministros y secretarios de estado, en un contexto de conflictividad social y política, en los cual debería privilegiarse la búsqueda de consensos políticos, sociales e institucionales.

Como un tercer elemento, debe sumarse el descalabro institucional provocado por la investigación judicial que dejó al desnudo una serie de procedimientos desarrollados por el actual gobierno provincial, destinados a extraer fondos públicos de su natural destino, para desviarlos en beneficios de particulares. Esta investigación compromete seriamente la credibilidad de la actual administración, a la luz del conocimiento público de una larga lista de involucrados, compuesta por miembros del actual gobierno, que se favorecieron económicamente, de manera sistemática, de los irregulares y delictuales procedimientos que hoy conmueven a nuestra sociedad.

Esta sucinta descripción del complejo panorama por el que pasa nuestra provincia amerita hablar sin eufemismos. La estabilidad institucional de la provincia está siendo afectada por la impericia e inoperancia del gobierno provincial para gestionar la crisis. Resulta evidente que, si el gobierno provincial no modifica su actual derrotero, las complicaciones aumentarán y el pronóstico sobre lo que resta de su período de gobierno se torna claramente impredecible.

Gobernar es mucho más que resolver linealmente un cronograma escalonado de pagos de salarios de los trabajadores estatales, establecer la cesación de pagos a proveedores y mediatizar grandilocuentes acciones y justificaciones de algunos funcionarios.

La gestión de gobierno implica representar eficazmente los intereses del conjunto de la sociedad en el marco de la discusión de los recursos nacionales. Es asumir las responsabilidades que la Constitución impone al gobierno provincial en torno a garantizar servicios públicos esenciales al conjunto de la población de nuestra provincia, sin importar su lugar de residencia. Es implementar políticas públicas, socialmente justas y equitativas que posibiliten el acceso a la educación, la salud, la seguridad y el transporte, por ejemplo.

También requiere conductas responsables de los actores políticos de la oposición. Quienes representan a la fuerza política que actualmente gobierna a nivel nacional, deberían ser voceros ante el mismo, de los perjuicios que está provocando la desaprensiva política de su gobierno en la región patagónica en general y en la provincia en particular. De no ser así, sería valioso que hagan explícito su apoyo a la discriminación elocuente con la que el gobierno del presidente Macri trata a nuestra provincia.

Respecto de la fuerza política a la que pertenecemos, el Partido Justicialista del Chubut, debe ser también tributario del proceso de recuperación de la calidad política e institucional que la sociedad de nuestra provincia merece. En tal sentido no alcanza con la retórica superficial de algunos dirigentes convocando a una unidad insustancial. Es necesaria la apertura de un debate serio y profundo respecto del proyecto político que alternativamente habremos de proponer a la ciudadanía en el próximo turno electoral. Con igual espíritu es necesario sincerar las representatividades internas convocando a elecciones transparentes para que el pueblo peronista puede elegir a sus legítimos representantes.

Le cabe también la responsabilidad de contribuir a la búsqueda de alternativas a la cruda realidad que enfrenta el conjunto de la sociedad chubutense, producto de la incapacidad del gobierno actual para sostener el funcionamiento normal del Estado. Deben extremarse los esfuerzos propositivos en los ámbitos institucionales correspondientes, más allá, incluso, de la insolvencia del gobierno encabezado por Mariano Arcioni para convocar a un diálogo constructivo indispensable en las actuales circunstancias.

Finalmente, el mayor esfuerzo, la más importante y generosa contribución, debe ser la restauración de la actividad política como motor para la transformación de la realidad. Y ello sólo será posible mediante la recuperación de valores como el altruismo, la participación y la solidaridad como motivaciones medulares que reinstalen el respeto a las fuerzas políticas y a quienes las representan.

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