editorial

El Cambio Cultural visto como un pilar del Desarrollo ░ Por Juliana Santillán

Es curioso observar que todos los modelos de desarrollo se gestan a partir de un cambio cultural, sin embargo, la cultura en si, nunca ha sido considerada como un componente integral de las principales teorías de desarrollo. Los enfoques económicos hacen caso omiso de las dimensiones y potencialidades de la cultura como agente de cambio, por eso, no podemos rechazar que los factores culturales propios de cada grupo representan la fuente principal de su evolución económica y social.

Mientras la mayoría de los economistas rechazan la influencia de la cultura en cuestiones de avance social y económico, existe una presencia cada ves mayor de las actividades culturales en las estrategias de regeneración de las ciudades occidentales. La cultura se esta convirtiendo en un factor predominante en las estrategias de desarrollo de las economías urbanas.

Lo anterior obedece a que actualmente exista un incremento de consenso entre gobiernos locales, empresarios y sociedad civil con respecto a la importante contribución de las políticas culturales en el desarrollo de la economía local, en la regeneración del espacio urbano, en el estimulo a la cohesión e inclusión social, en la atracción de turistas e inversionistas, y en general, al mejoramiento de la calidad de vida.

Las sociedades contemporáneas se caracterizan por estar sometidas a un proceso continuo de cambios rápidos, multidimensionales y muchas veces impredecibles. Dentro de este contexto la cultura tiene una función muy particular, ya que nos permite entender estos cambios y simultáneamente nos proporciona una serie de herramientas para definir las estrategias con las
cuales se confrontan las nuevas realidades sociales.

La cultura puede ser definida en términos generales como ”el mecanismo a través del cual los individuos, las comunidades y las naciones se definen a si mismos. Por medio de la cultura uno busca la satisfacción en un sentido individual, y de forma simultánea desarrolla el sentido de identidad grupal. También puede ser entendida como la capacidad colectiva para satisfacer una de nuestras necesidades mas básicas, y el derecho a definir cuales son justamente esas necesidades (Comisión Mundial sobre Cultura y Desarrollo). De forma más simplificada podemos entender a la cultura como una estructura conformada a partir de: La producción social y transmisión de identidades, significados, conocimientos, creencias, valores, aspiraciones, memorias, propósitos y actitudes. La forma de vida de un grupo particular de seres humanos: costumbres, creencias, códigos de conducta, de vestimenta, lenguaje, arte, cocina, ciencia, tecnología, religión, tradiciones e instituciones. La cultura también promueve el desarrollo de ciertas herramientas que son indispensables para el crecimiento económico, en este sentido posee un valor instrumental, tal como lo es la educación. Del mismo modo establece una relación con otro tipo de objetivos, como la conservación del medio ambiente, la regeneración urbana, la estimulación de la creatividad, la preservación de los valores comunitarios y la protección de las instituciones civiles. Dentro del contexto histórico de las sociedades europeas modernas, la inclusión y el manejo de la cultura como elemento constitutivo de las políticas de desarrollo ha sufrido importantes variaciones. En las sociedades occidentales la cultura no siempre ha constituido un elemento de “empoderamiento” humano.

Economía y Cultura

Una gran cantidad de actividades económicamente remunerativas pueden depender de forma directa o indirecta de factores culturales. En un sentido más amplio, pueden estar fuertemente influenciadas por el entorno cultural que las rodea. La relación entre cultura y economía se teje a partir de una interdependencia donde los factores culturales contribuyen de forma significativa en el proceso de desarrollo de la actividad económica y donde a su vez, la economía forma parte del proceso cultural de generación e innovación de nuevos conocimientos. Esta conexión tiene un peso real sobre la producción tanto de bienes culturales como de no-culturales puesto que determina la intensidad y la forma en que se utilizan los recursos. En la última década, el perfil industrial de muchas economías occidentales evoluciono hacia lo que se conoce actualmente como la nueva economía cultural o creativa. En algunos países esta nueva economía cultural constituye en la actualidad un importante estimulo al crecimiento económico y a la generación de empleos. La “economía cultural” puede ser definida como la rama de la economía que estudia el fenómeno de producción, distribución y consumo de los bienes y servicios arraigados al sector cultural. Esta representada por los sectores que se encargan de la producción de productos arraigados a este sector dentro de los cuales se pueden identificar en términos concretos a los siguientes: , *Aquellos que se dedican a la distribución y venta de servicios relativos al área del entretenimiento e información. *Aquellos que se enfocan en la creación y venta de productos manufacturados mediante los cuales el consumidor construye una forma distintiva de individualidad, auto-definición y status social.

Derecho a la cultura

A pesar de que los derechos culturales existen dentro de la Carta Universal de los Derechos Humanos son a los que menos importancia se les ha dado en términos de fortalecimiento y desarrollo. Januz Symonides, recogiendo un pensamiento ampliamente compartido, señalo hace un tiempo que, “los derechos culturales suelen calificarse como de una “categoría subdesarrollada” de los derechos humanos. Entre algunos de los motivos que han debilitado la promoción de los derechos culturales encontramos el miedo recurrente que albergan los Estados a reconocer la diversidad de identidades, minorías y grupos vulnerables que pueda poner en riesgo la unidad nacional. Lo anterior, mas allá de poner en tela de juicio los principios democráticos de inclusión y representatividad, revela que existe una falta de comprensión de la significación del termino “cultura”. ”Al no existir una definición vinculante, “cultura” puede entenderse de diversas maneras: de manera estrecha como actividades creativas, artísticas o científicas o bien, en sentido amplio, como una suma de actividades humanas, la totalidad de valores, conocimientos y prácticas. Una adopción de la definición más amplia de “cultura” señala que los derechos culturales abarcan también el derecho a la educación y el derecho a la información disfrutar de los beneficios del progreso científico, beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales resultantes de toda producción científica, literaria o artística.
En el caso europeo el desarrollo y la accesibilidad a las nuevas tecnologías de la información han tenido un efecto positivo sobre los derechos culturales. La enseñanza y el aprendizaje de estas nuevas herramientas han fortalecido el derecho a la educación y facilitado el acceso a nuevos canales de información. El derecho a la vida cultural ha cobrado una nueva dimensión al posibilitar el fácil acceso al patrimonio cultural mundial. También el derecho a beneficiarse del progreso científico se ha visto reforzado por el rápido acceso a los resultados mas recientes de la investigación, a fuentes de datos y bibliotecas virtuales situadas en otros países y regiones. La línea divisoria se establece entre aquellos que tienen los medios y el conocimiento para acceder a esta información y los que no.

Artículo de opinión
Autora: Juliana Santillán
Twitter: @SantillanJuli1

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