editorial

Joaquín de la Torre, el espejo en el que se ven cada vez mas peronistas

Puede haber varias razones por las que la gobernadora Vidal haya convocado a Joaquín de la Torre, ex intendente de San Miguel, a formar parte de su gabinete. La primera que surge, de manera rápida, fue para robarle un dirigente a Massa. Pero el paso de los meses van comenzando a demostrar otra cosa.
De la Torre es un hombre con quien es fácil llevarse bien. Es peronista, pero tiene un perfil que lo coloca en un lugar específico dentro del universo del peronismo: no dramatiza y primero no está “el movimiento”, sino el sentido común. Eso lo hace distinto.

María Eugenia Vidal se siente cómoda con él en su equipo. El ex intendente de San Miguel tiene experiencias propias, de gestión y políticas pero ante todo, es centrado a la hora de hacer y saber ubicarse en el contexto actual lo hace muy valioso.

Sabe que está para aportar. No está en su mente ocupar un lugar en el gabinete para luego crecer y copar la mayor cantidad de espacios posibles. De la Torre no quiere ser, como les gusta a muchos dirigentes peronistas, un mal necesario.

En una entrevista que le realizara Jorge Liotti para LN+ (espacio multimedia de La Nación), este dirigente al que todo el mundo llama simplemente “Joaquín”, dio su opinión sobre la actualidad de gestión de Cambiemos, sobre Massa, sobre el reclamo de la CGT con relación a las importaciones y lo negativo para la industria nacional además de otros temas.

Sus respuestas fueron simples, claras. No era un guión armado como suelen tener funcionarios tanto de cambiemos como massistas y ex funcionarios de la gestión anterior. Le preguntan a “De la Torre” y responde “Joaquin”, no el ministro. Obviamente, no es inocencia ni busca mostrarse transparente. Su forma de ser es así. Responde con su opinión, su verdad y explica si es necesario por qué opina de esa manera.

Al margen de sus afirmaciones, que son interesantes, porque no tiran ninguna bomba, podemos escuchar la palabra de alguien con peso político que con ejemplos claros nos deja un panorama simple de entender. (para quienes quieran escuchar la entrevista, click aquí ).

Pero por qué De la Torre se ha transformado en el espejo en el que se ven reflejados tantos dirigentes?

Para muchos actores políticos con injerencia zonal o local ven en “Joaquín” al tipo con quien pueden hablar sabiendo que no van a sufrir esa tensión desagradable que quienes han ocupado su cargo o similares suelen transmitir. Con él pueden conseguir lo que necesitan, tal vez una gestión, tal vez una oportunidad de sumarse a cambiemos siendo de otra fuerza o simplemente un consejo. Les puede ir bien o tal vez no encuentren o logren lo que esperaban de ese momento con él, pero hay algo que hoy vale oro: te vas bien. No te vas golpeado ni denigrado ni ninguneado. Tampoco te vas bien porque te dice las cosas para que te sientas bien y sacarte del medio. Hablar con él, de lo que sea, es siempre una experiencia positiva más allá de los resultados. Sobre todo los intendentes, a quienes visita regularmente, se sienten comprendidos y acompañados por De La Torre.

Sobre su lugar en el gabinete de Vidal dijo algo muy claro. Cuando le consultaron sobre los reclamos de Emilio Monzó hacia cambiemos pidiendo mayor poder de acción en el gobierno, De la Torre afirmó: ”yo no tengo nada que reclamarle a Vidal o Cambiemos, soy un agradecido de tener la oportunidad de hacer cosas y de dar, cuando me lo piden, mi opinión”.

Muchos dirigentes massistas y peronistas de ciudades del interior bonaerense ven en su figura la oportunidad de hacer política con otro tipo de ambiente, de diálogo. El massismo ha demostrado ser duro, no tener piedad ni lealtad hacia sus referentes si el termómetro de las encuestas indican que hay que cortar cabezas o sumar a un enemigo en detrimento de alguien propio. El peronismo ortodoxo no tiene conducción y los restos kirchneristas ya son indigeribles para quienes están acostumbrados de disfrutar la política.

De la Torre está siendo un lazo entre muchos peronistas cansados de la crueldad desmedida de la política opositora. Tiene una capacidad natural para el diálogo constructivo, para “calmar las aguas” de una manera sencilla y sincera que nada tiene que ver con esa “calma” actuada o exagerada de muchos enviados o intermediarios. Lo buscan por muchos motivos, no sólo para sumarse a las filas de cambiemos, sino para seguir haciendo política y apoyar en lo que se pueda a un gobierno elegido por el pueblo y que a pesar de muchos errores, va mostrando verdades que eran necesario mostrar.

Por Joaquín Gayone
Agencia País

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