Buenos Aires

Mar del Plata, el fenómeno de Cambiemos con Vidal como protagonista

General Pueyrredón fué, durante muchos años, un territorio complejo para la política tradicional. Los marplatenses, a partir de la primera elección de Acción Marplatense, un partido vecinal, se acostumbró a cortar boleta.

Desde 2015 esa costumbre cambió en los vecinos de la ciudad. El apoyo a Cambiemos fué total y rotundo en los tres niveles de ejecutivos y en las legislativas pasadas.

Pero cuál es el fenómeno que se dá desde mediados de 2017? Los marplatenses tienen a Arroyo, su intendente, como un empleado municipal contratado.
Para los vecinos, gobierna Vidal y prefieren no prestarle atención a las acciones y declaraciones desafortunadas permanentes del viejo candidato que por alguna razón tal vez psicológica del electorado, llegó al máximo cargo del ejecutivo local.
Claramente, para los vecinos, Arroyo está de paso y tiene fecha de salida asegurada: diciembre de 2019.
Con ese panorama, los ciudadanos esperan, sin demasiada ansiedad, que el próximo intendente (candidato de Cambiemos) sea más o menos marplatense, pero al fin y al cabo, lo que decida Vidal.
El anterior intendente, vecinalista convertido al kirchnerismo, era de Dolores. Arroyo, se presentó como lo menos peor (Baragiola estaba “quemada por un video que nadie olvida” y los demás candidatos fueron casi decorativos).
Por ese apoyo a Vidal es que se explica que un ex funcionario del gobierno porteño con un perfil anti-marketing puede estar, muy lentamente, siendo aceptado en las calles de la ciudad como posible sucesor de Arroyo.

Guillermo Montenegro tiene tres puntos a favor, alguno mas importante que otro claramente:
El primero, es nacido en Mar del Plata. Es un dato frívolo pero no menor, teniendo en cuenta que vivió gran parte de su vida como porteño. En segundo lugar, es el candidato de Vidal. Aunque ella no pueda salir a decirlo públicamente, por lo pasillos de la casa de gobierno provincial, los más altos funcionarios se aseguran de que todos los referentes de Cambiemos lo tengan claro.
Montenegro es el Plan “A” de María Eugenia Vidal. Lo conoce como persona y como funcionario, confía en él. A esa confianza hay que sumarle que es del PRO, es propio. Otros nombres que giran en torno a candidaturas no son propios y eso le genera inseguridad a la gobernadora que padece seguido, por ejemplo, de las declaraciones del diputado marplatense que responde a Carrió, Guillermo Castello, a contramano de las líneas que baja de los altos mando para las filas de Cambiemos.
Vilma Baragiola no genera desconfianza, directamente provoca rechazo en el entorno íntimo de la gobernadora (la consideran impresentable como imagen para un nuevo y renovado ejecutivo local de Cambiemos). El diputado Maximiliano Abad es un buen aliado para Vidal. Le inspira confianza, lo que no implica obsecuencia, algo que también molestaría al entorno de la gobernadora. Pero Abad es radical, y a nivel nacional, el PRO intenta acotar la fuerza expansionista que viene creciendo dentro del radicalismo por lo menos en el discurso, de cara al 2019.

Pero volviendo a Montenegro, hay dos datos que no son menores y tienen que ver con el timbreo que recientemente llevó adelante Cambiemos y del que participara, de alguna manera encabezando, el propio pre-candidato.

Un dato es que Vilma Baragiola, ya sabiendo claramente que no es del agrado de Vidal y luego de quejarse o mostrarse molesta por el desembarco del enviado, se acercó al timbreo y no perdió oportunidad de fotografiarse con él. Baragiola encontró, al pegarse cordialmente a Montenegro, la oportunidad de caminar cerca de funcionarios nacionales y salir en las fotos de los medios de comunicación que de haberlo intentado sola, jamás hubiera podido lograr. Por lo menos en carácter de representante de Cambiemos. Ningún funcionario de Provincia ni Nación se saca una foto con Baragiola, a menos que sea inevitable o que ella se filtre en la toma.

El segundo dato y tal vez el más importante tiene que ver con lo que genera Montenegro.
Que debe ser medio soberbio, que seguro es un clásico porteño, que no tiene carisma, que no tiene imagen marketinera y muchas frases fáciles se les escuchó decir a varios “dirigentes” locales con chapa de 100% marplatenses.
Pero las miradas y las sorpresas no tardaron en llegar. Primero, los referentes locales pudieron conversar con Montenegro y según ellos mismos resultó que “es un tipo macanudísimo, es serio pero con sentido del humor, es responsable, toma la gestión pública con mucha seriedad, etc, etc, etc”. Todas las frases fáciles que lo descalificaban, terminaron dándose vuelta. Y la sorpresa mayor que se llevaron los anfitriones es que cuando Montenegro llega a una casa y toca timbre o se encuentra directamente con los vecinos, estos se acercan cautos, como tratando de leer al tipo imponente, grandote y con el que minutos después terminarán charlando, coincidiendo, discrepando pero seguramente también riendo. “Tienen que conocerlo los vecinos, una vez que lo conocen el tipo cae bárbaro” dicen quienes participaron de las caminatas por los barrios.

Hay que demostrarle a Vidal la confianza que la mayoría de los marplatenses le tiene? Hay que darle una oportunidad a Guillermo Montenegro de ser candidato en la ciudad que lo vió nacer? Lo bueno de éstas preguntas, es que la respuesta sólo la dará el pueblo y parece que está empezando a hablar.

Por Joaquín Gayone
Agencia País

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