editorial

Massa apela a su instinto kirchnerista para no quedar fuera de la escena política

Desde hace unos meses, pudimos ver como Margarita Stolbizer comenzaba a actuar de manera diferente a la que conocemos. Claramente fue mutando a un estilo más confrontativo  (con los límites de confrontación que Margarita puede tener).

Pero Massa y su círculo íntimo han resuelto extremar la ironía, la violencia, la descalificación y sobre todo, la hipocresía, expresada a manera del “relato” que supo aprender de su hasta hace poco jefa política, Cristina.

Massa y sus repetidores compulsivos (legisladores del FR en todos los niveles), criticaron la llegada del tren a Mar del Plata, con frases como “festejamos que tardamos más de siete horas en ir de Capital a Mar del Plata? Eso se festeja con Macri?”. Pero Massa y sus dependientes parecen no recordar que el servicio se vió interrumpido por el pésimo trabajo realizado durante la gestión de Randazzo, ministro de transporte de Cristina hasta el último día. Massa no dice que mientras él era el ministro estrella de Cristina, su gobierno, el kirchnerista, anunció recorridos de trenes que nunca duraron más que días y que luego desaparecieron, como el maravilloso Tren de los Pueblos, con los que Cristina unía a decenas de pueblos argentinos con otros de nuestro país hermano, Uruguay. El viaje duraba días, pero eso no le molestó a Massa. De todas maneras los argentinos no lo sufrieron porque apenas duró unas semanas. Después, desapareció. Como desaparecieron los sueños de tantos personas a las que le dijeron que ese tren sería un disparador comercial y de desarrollo en cada pueblo por el que pasara.

Lo que se festejaba no eran las siete horas de tren, sino que el gobierno de cambiemos había logrado recuperar un servicio de 100 años de antigüedad que el kirchnerismo no pudo gestionar y llevó a su eliminación total.

Massa hizo un acto televisivo para mostrar como él y sus compañeros de bloque firmaban, en un acto sin precedentes, su renuncia a los fueros parlamentarios. Mostraron como renunciaban a un privilegio para ser “comunes”. Pero eso no era real, porque Massa y sus diputados firmaron papeles que no tenían ninguna validez legal. O sea, no renunciaron a nada, sino que se trató de un show televisivo.

El Presidente del bloque de diputados del Pro, Nicolás Massot, nos dejó un dato llamativo: Según el diputado, Massa cambió pasajes oficiales por efectivo. Habla de un monto que alcanzaría los $500.000. Massa explota al máximo el viejo y triste “currito” de cambiar los pasajes que no se usan (porque se hacen pagar los viajes por candidatos locales que los reciben o por otros diputados) por plata fresca. Efectivo que no debería salir del Estado, pero que Massa no querría perderse bajo ningún punto de vista.

Los diputados de 1Pais inundaron las redes comentando que “la gente hace cuadras de colas para poder conseguir alimentos con algún descuento”. Muy falso. Las largas colas eran de argentinos que en su mayoría gastaron un mínimo de $3000 para aprovechar el máximo de devolución del banco Provincia que era de $1500. Los supermercadistas comentaron que se están vendiendo muchos productos exquisitos, que estaban parados por sus altos costos y que la gente quiere aprovechar a comprar. No se venden alimentos de la canasta básica en general, sino que la gente, al igual que tal vez varios legisladores hicieron cola para comprar una nueva versión de Iphone, hicieron cola y compraron, en general, productos considerados premium.

Un senador provincial del Frente Renovador  ( 1País ) llegó a twitear: “a los argentinos no nos alcanza la plata para comer”, pero es extraño porque ese argentino maneja una caja mensual de cientos de miles de pesos. Difícilmente ese argentino no pueda comer por falta de plata porque cobra uno de los sueldos más altos del país para un legislador  ($115.000 mensuales, sólo de sueldo). Para tener una idea, un diputado o senador de la provincia de Buenos Aires, recibe por mes, mas o menos lo mismo que tres diputados nacionales.

Lamentablemente, porque Massa ha sido visionario algunas veces con temas que a la sociedad le importaron y mucho, se ha caído en una campaña desesperada, recurriendo a la mentira, la exageración, la hipocresía y la falta absoluta de escrúpulos a la hora de intentar sacar una ventaja política. Pero esa estrategia, la que Massa está implementando, lo acerca mucho, mucho más, al estilo puramente Cristinista.

Hoy Massa, por sus actitudes, sus palabras y su accionar, está más kirchnerista que nunca.

Por Joaquín Gayone, para Agencia País

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